El sistema de pensiones español, a través de la Seguridad Social, cuenta con una estructura de protección hacia las personas con discapacidad que se encuentren en determinadas situaciones. Así, esta prestación se conoce como pensión de discapacidad o pensión no contributiva de invalidez.
Concretamente, este tipo de pensiones son gestionadas por parte del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso). Así, desde este organismo explican que «el Estado a través de la Seguridad Social garantiza a las personas comprendidas en su campo de aplicación, por realizar una actividad profesional o por cumplir los requisitos exigidos en la modalidad no contributiva, la protección adecuada frente a las contingencias y en las situaciones que se contemplan en la Ley General de la Seguridad Social».
La pensión no contributiva de invalidez es una prestación que asegura a todos los ciudadanos con discapacidad y en situación de vulnerabilidad, una cobertura económica; asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales.
De forma específica, la pensión no contributiva de invalidez garantiza la percepción de una cuantía económica a personas con discapacidad que cumplan los requisitos adecuados. Para ello no es necesario haber cotizado previamente a la Seguridad Social.
Requisitos para cobrar pensión de invalidez
En cualquier caso, para poder ser beneficiario de una pensión no contributiva de invalidez es necesario cumplir una serie de requisitos básicos. El primero de ello es carecer de ingresos suficientes.

Así, desde el Imserso se considera que existe carencia de rentas o ingresos personales cuando en el cómputo anual, los ingresos a percibir por dicha persona con discapacidad sean inferiores a 5.899,60 euros.
«No obstante, si son inferiores a 5.899,60 € anuales y se convive con familiares, únicamente se cumple el requisito cuando la suma de las rentas o ingresos anuales de todos los miembros de su unidad económica de convivencia, sean inferiores a unas cuantías determinadas», aclaran los profesionales del Imserso.
Compatibilidad con el trabajo
Por otra parte, hay que tener en cuenta que percibir una pensión no contributiva de invalidez es compatible con el ejercicio de aquellas actividades laborales, sean o no lucrativas; que no entren en conflicto con el grado de discapacidad reconocido.
Así, el importe individual a recibir en la pensión se determina en función del número de beneficiarios de pensión no contributiva que se encuentren integrados en la misma unidad económica de convivencia. También se tiene en cuenta los ingresos de las personas que integran dicha unidad de convivencia; los cuales «no pueden ser inferiores a 1.474,90 € anuales, que se corresponde con el 25 por 100 del importe íntegro para el año 2022».
Finalmente, la cuantía individual obtenida puede aumentar con un complemento económico; siempre que se acredite que la persona beneficiaria cuente con un grado igual o superior al 75%; o la necesidad de una tercera persona para realizar los actos cotidianos de la vida.
El importe de este complemento de necesidad en la pensión no contributiva de invalidez asciende este año 2022 a 2.949,80 euros al año.






