“Los conductores de autobús desde que nos ven llegar, nos ponen mala cara

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Inma, madre de Marco Morales, un niño salmantino en silla de ruedas, denuncia el trato recibido en la línea 11 del autobús urbano de forma reiterada: desde malas caras para bajarle la rampa, hasta irse y dejarlos ‘tirados’ en la parada.

Marco Morales y su madre, Inma Herrero, acuden por desgracia muy a menudo al Hospital de Salamanca. Marco, a sus 9 años, sufre una de esas denominadas ‘enfermedades raras’ que afecta a su desarrollo neuromotor,por lo que se desplaza en silla de ruedas.




Tras varios desplantes y malos tratos recibidos por varios conductores de autobús urbano (siempre de la línea 11, que es la que cogen Marco e Inma), una usuaria que coincidió con ambos en un trayecto se decidió a poner unareclamación en la empresa Salamanca de Transportes“No va a servir de mucho y de hecho yo no quiero perjudicar a nadie en su trabajo, pero nos gustaría que a partir de ahora nos consideren como uno más, solo pedimos eso, que nos traten como a uno más”, apunta Inma en su conversación con este diario.

La gota que colmó el vaso tuvo lugar la semana pasada cuando Inma y Marco se subieron al autobús, que esta vez sí bajó la rampa para que pudieran subir. “Debo decir lo primero, que los conductores, ya cuendo nos ven llegar de lejos, nos ponen mala cara”. En esta ocasión, una vez en el autobús “mientras yo le estaba colocando el cinturón de seguridad a Marco, el conductor me dijo que si no podía haber subido yo al niño a pulso, relata Inma. “En ese momento quise explicarle las cosas, pero me dio tanta rabia que me eché a llorar porque me dio mucho coraje”, recuerda. “La silla de Marco pesa 30 kilos, él otros 30 y yo apenas 53”, suspira esta salmantina.

“En ese momento, todos los ciudadanos que iban en el autobús me apoyaron, pero una mujer que me dijo que era asistente social, me comunicó que iba a poner una reclamación para intentar conseguir algo. Lo cierto es que ya nos han hecho cosas así al menos otras cuatro veces, apunta Inma.

Esta madre recuerda, además, que en otra ocasión un conductor arrancó dejándola en la parada del autobús: “Siempre dejo que pasen el resto de viajeros antes, para que después bajen la rampa, pero en esta ocasión, en cuanto subió el último, este conductor cerró la puerta y se fue”, lamenta.

“TENGO LA SENSACIÓN DE QUE NO LE IMPORTAMOS A NADIE”

“Espero que al menos nos concienciemos de ayudar a un niño de solo 9 años, que no es un bicho raro, pero que necesita ayuda. Tengo la sensación de que no le importamos a nadie. No solo yo, sino otros padres en mi misma situación, piensan lo mismo”, dice.

“Solo queremos ser uno más, no queremos ser más que nadie”, finaliza una madre mitad resignada, mitad beligerante con la situación que provoca tener que moverse por la ciudad con su hijo si apenas ayudas.

OTROS CASOS

Desgraciadamente, el de Marco no es el único caso de una persona discapacitada al que una empresa de transporte público pone problemas para acceder a los autobuses. A finales de febrero, el conocido actor y cantante Juan Manuel Montilla, más conocido como ‘El Langui’, se vio obligado a bloquear el paso de un autobús porque no le dejaban acceder con su silla de ruedas motorizada.

“Si yo no me quejo hoy muchas personas en sillas de ruedas estarán jodidos en adelante para subir a una línea en la periferia”, aseguró el madrileño en su día para justificar su acción.

Por Isabel de la Calle

Fuente: Tribuna Salamanca

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