Juicio a un hombre por abusar de su novia con discapacidad mientras lo graban

Palacio de la Justicia de Cádiz
Palacio de la Justicia de Cádiz

La Audiencia Provincial de Cádiz acogerá el próximo jueves el juicio a un discapacitado acusado de abusar sexualmente de su novia enferma mental. El fiscal pide para él la pena de seis años de prisión.

Por su parte, una segunda persona, también con discapacidad intelectual, ha sido acusada por grabar con su móvil dicho episodio de abuso sexual y después difundir el vídeo a través de Whatsapp. A dicho individuo se le acusa de una pena de ocho meses de cárcel por delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Ambos cuentan con una reconocida discapacidad, el primero a consecuencia de una encefalopatía connatal y el segundo por un trastorno esquizotípico de la personalidad, sin embargo, en el momento en el que sucedieron los hechos, en 2017, ambos no tenían afectadas ni mermadas sus capacidades intelectivas y volitivas.

Los hechos, por lo tanto, se remontan a 2017. Él padecía una discapacidad leve como consecuencia de una encefalopatía connatal. Ella, una esquizofrenia hebefrénica con un marcado deterioro cognitivo y sintomatología negativa intensa.

La chica presentaba además dificultad para poder comprender expresiones complejas convirtiéndose en una «persona muy vulnerable ante situaciones de riesgo», señala la Fiscalía en su escrito de acusación.

Fue a mediados de junio de 2017, cuando la pareja acudió a un local abandonado en compañía del segundo acusado. En estas circunstancias, el principal acusado «aprovechó» su condición de «novio» para mantener relaciones sexuales en el local abandonado.

«La mujer consintió realizar tales actos condicionada tanto por sus circunstancias personales como por la superioridad que el procesado había ejercido sobre ella en todos los aspectos durante el tiempo que se prolongó la relación, siendo ella absolutamente dependiente de él”, según la Fiscalía.

Mientras estos hechos tenían lugar, prosigue el escrito de calificación fiscal, el segundo procesado grabó un vídeo “con conocimiento de la pareja, que no puso objeción alguna a que lo hiciera”.

Todo explotó cuando días más tarde el segundo acusado pasó este vídeo a otra persona que trabajaba en beneficio de la comunidad del citado centro de enfermos mentales. Sin embargo, esta persona puso el vídeo en manos de la directora y de los monitores de la entidad, llevando a los otros dos acusados al citado juicio.

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