Una mujer con discapacidad ha contando en exclusiva a Todo Disca la discriminación que sufrió en el parque de atracciones de PortAventura World, situado en Tarragona. Y es que, a pesar de informar en todo momento de su discapacidad, no fue hasta el momento de montarse en las atracciones cuando recibió ese rechazo.
Junto a 4 acompañantes, esta mujer pretendía pasar un buen día en el parque de atracciones. Sin embargo, por todo lo ocurrido, se convirtió en una pesadilla.
En la planificación del viaje, realizado desde Zaragoza, tenían previsto visitar PortAventura el 30 de octubre. Por ello, una semana antes, la mujer se puso en contacto con el parque de atracciones para informar sobre su discapacidad. Le faltan las piernas y el brazo izquierdo y quería saber que tenía que hacer para comprar las entradas y demás.
La empleada le señaló, como nos asegura la damnificada, lo siguiente:
- El parque estaba adaptado.
- Había acceso en prácticamente todas las atracciones.
Además, le explicó que en el parque había una oficina para personas con necesidades especiales en la cual me explicarían todo. Eso sí, ella debería de aportar la documentación donde se acreditara su porcentaje de discapacidad y si tenía también la movilidad reducida. En estos casos, el parque hace entrega de un pase para que cuatro acompañantes y ella tuvieran un acceso rápido a las atracciones.
Llegaba el esperado día. Tras emprender el viaje un día antes, el 30 de octubre llegaban a PortAventura. Como le había indicado la trabajadora, una vez que llegaron al parque acudieron a la zona de las taquillas.
Allí se encontraba la oficina de necesidades especiales, en la cual le atendió una trabajadora a la que le facilitó su tarjeta de discapacidad, como asegura la mujer. Dicha tarjeta muestra su porcentaje de discapacidad, indicando también que tiene movilidad reducida.
«En un momento, incluso me retiré un poco del mostrador para que pudiera verme bien y comenté de nuevo que me faltaban ambas piernas y el brazo», señala.
Comenzaba el rechazo en las atracciones
Una vez dentro del parque, la primera atracción que visitaron fue Tutuky Splas. Sin embargo, como especifica la mujer, la empleada de la atracción al verla «me indicó que me esperara, debía hablar con la encargada. Pasados unos minutos me indicó que no podía montar en la atracción».

El primer rechazo. El motivo era que debido a la sujeción de la atracción al ser únicamente una barra que se cerraba encima de las piernas, con las bajadas y el agua, podría escurrirse del asiento.
El siguiente episodio llegó en «las tazas», donde le ocurrió algo parecido. El tercer caso fue en Furius Baco. Después de esperar la cola, se fueron a montar los cinco. Sin embargo, la pequeña no podía acceder, por lo que un adulto se quedó con ella.
Eran tres personas finalmente las que se iban a montar. Una vez que se acercó a la atracción con su silla de ruedas y se subió al asiento, llegó el empleado y le dijo que » dado que no tenía rodillas tenía que bajarme de la atracción ya que no podía montar».
Además, al no montarse ella en la atracción y el pase le favorece a ella, sus acompañantes también se tuvieron que bajar de la atracción.
Sin respuesta por parte de atención al cliente
Ante tal situación, y sin poder disfrutar de las atracciones como le habían comentado en un principio, se marcharon hacía el punto de atención al cliente del parque. Allí solicitó el el reembolso de las entradas ya que habían ido con la intención de poder utilizar las atracciones, algo que no pudieron hacer.
El rembolso era imposible, según indicaba la trabajadora, ya que las entradas habían sido utilizadas. Le daba la opción de rellenar una hoja de reclamaciones. La mujer con discapacidad damnificada la rellenó y pidió hablar con un encargado, algo que le fuere rechazado en dos ocasiones. Además, le señalaron que el PortAventura tenía un plazo legal de 30 días para contestarle.
Por tal motivo, se marcharon del parque con «una gran decepción y sintiéndome engañada», como señala la damnificada a Todo Disca.
La respuesta de PortAventura
La respuesta de PortAventura llegó a través de un correo el día 2 de noviembre, como asegura la perjudicada. El parque se centraba en dos razones. En primer lugar, indicaba que «los tiques de entrada y los pases, según el tipo adquirido, dan derecho al acceso al/los parques/s de PortAventura World indicado/s expresamente y en cada caso y con los que podrá disfrutar según su validez, y de acuerdo con el calendario y horario de apertura de cada instalación, ya sea en su totalidad o en parte, de los espectáculos, atracciones y del resto de sus instalaciones, respetando siempre sus restricciones de acceso, funcionamiento, operativa y seguridad».
Por otra parte, y debido a las «razones de seguridad, las atracciones tienen restricciones de uso. Sus normas de seguridad específicas se hallan situadas en la entrada de cada atracción. Éstas deben seguirse escrupulosamente. En todo caso y prioritariamente deberán seguirse las instrucciones o indicaciones dadas por nuestro personal en cada atracción. PortAventura World no se hace responsable de los daños que los visitantes puedan sufrir como consecuencia de la inobservancia de tales normas».
Además, desde PortAventura ofreció como compensación por las molestias 5 entradas para visitar el parque y gastar en la temporada de 2022. Un detalle que para la damnificada es «insultante, dado que no puedo disfrutar de las instalaciones. Con lo que no entiendo que la solución a este problema sean 5 entradas».
Para ella «no fue solo una falta de información, fueron un conjunto de grandes errores los que me han llevado a vivir una situación verdaderamente nefasta, tanto en el parque como la posterior respuesta de este».







