Según cuentan en ‘La Voz de Galicia’, Mar Vidal Fernández es una joven con Síndrome de Down que demostró desde muy pequeña sus grandes aspiraciones y que no ha dudado en cumplirlas. Con tan solo seis años, su profesora se enteró de que podría leer de casualidad. Mientras su maestra señalaba la palabra que tenía que leer a otro niño, ella la dijo en alto sin que nadie le preguntase. Esta docente, por la discapacidad de Mar, no tenía intención de hacer que ella aprendiese lo mismo que sus compañeros.
Pero esta no es la única experiencia negativa de Mar en su etapa escolar. También cuenta que, en otra ocasión, la profesora no le ofreció una hoja para copiar el dictado como al resto de sus compañeros porque pensaba que no era para ello. Así que Mar decidió escribirlo directamente en la mesa. Este dictado le costó un castigo y una gran decepción para su madre, Isabel, ya que no entendía por qué excluían a su hija de una actividad simplemente por tener Síndrome de Down.
«Pasa en muchas escuelas y eso es algo que no está bien: no hay que tratar diferente a nadie y menos porque tenga discapacidad», cuenta Mar en la publicación.
Su discapacidad no logró pararla y Mar ha llegado a la universidad
Con 22 años, Mar lloró muchísimo cuando su hermano, Adrián, se marchó a la universidad. Pero esas lágrimas no eran porque iba a echarlo de menos, sino porque ella también quería asistir a la universidad y formarse. Y lo consiguió.
La joven se levanta cada día a las 5:45 horas para acudir al campus de A Coruña. Pero no se queda ahí y es que, por la tarde, aún tiene fuerzas y ánimos para acudir a Teima Down a preparar el temario de unas oposiciones. Otros días, cuando no tiene que preparar las oposiciones, Mar practica pilates y aprende a tocar la guitarra eléctrica.
«Hay que tener buenos sueños y no rendirse», expresa la joven con Síndrome de Down. Eso sí, su madre, Isabel, está realmente indignada ya que, después de 20 años de formación, ningún organismo le expide el título que acredite lo que sabe por su discapacidad.
«Hay profesores que me dicen que tienen claro que conoce los contenidos, pero a veces no puede plasmarlo en los exámenes, porque no están adaptados, el modelo educativo debe estar adaptado y eso lo demostramos en Teima, donde los niños salen preparados y aprueban los exámenes de competencias», explica su madre.
Además, expresa que no hay quien supere a Mar en la cocina, y ella lo corrobora: «Yo quería ser cocinera, pero cuando hice el módulo de FP Básica no me dejaban acercarme a los cuchillos, ni hacer muchas otras cosas que yo sé hacer», recuerda seriamente.
Por último, Mar se divierte haciendo vídeos de TikTok donde muestra orgullosa sus avances con la guitarra eléctrica o algunos de los bailes de moda.
En definitiva, a pesar de su discapacidad, Mar es una joven normal con los mismos sueños que cualquier otro chico de su edad.






