Un bebé de cuatro meses toca la campana tras curarse de un cáncer La pequeña fue sometida a un duro proceso de tres semanas para eliminar el cáncer que tenía en la médula espinal del tronco encefálico

Lillian, superviviente del cáncer, tocando la campana de la vida
Lillian, superviviente del cáncer, tocando la campana de la vida

Estas historias son las que dan esperanzas y ganas de seguir luchando contra esta terrible enfermedad. Lillian Grace, una bebé de tan solo cuatro meses, ha logrado superar el cáncer de médula espinal que tenía desde su nacimiento.

La pequeña, justo después de nacer en septiembre de 2019, fue sometida a varias pruebas médicas, tras que detectaran una pequeña anomalía en su cerebro. Estas pruebas determinaron la peor de las noticias, la bebé tenía un tumor cancerígeno en la médula espinal del tronco encefálico.

Una noticia que sentó como un jarro de agua fría para sus padres que no se creían la situación que estaban viviendo. Sin embargo, la situación fue aún a peor cuando se les comunicó que el cáncer estaba en una zona inoperable, ya que estaba alojado en una zona muy delicada del cerebro.

Ante la emergencia, los médicos ofrecieron a los padres tratar a la bebé con quimioterapia focalizada en el cerebro, la misma técnica que en algunos pacientes había resultado efectiva, pero no de tan corta edad como en el caso de Lillian.

Un tratamiento costoso pero eficaz

Los padre de la pequeña decidieron seguir adelante en este duro proceso. Para ello, abrieron una plataforma de GoFundMe, con el objetivo de conseguir cubrir los gastos de la costosa terapia.

Tras tres semanas de tratamiento, los resultados dejaron impresionados a los médicos, quiénes comprobaron que no quedaba ni un mínimo rastro del tumor cerebral en la pequeña Lillian.

La menor abandonó el hospital el pasado mes de noviembre, pero aún le quedaban pruebas pendientes que le permitieran darle el alta oficial. Finalmente, este mes de enero se ha declarado a Lillian como una paciente curada al 100%, pudiendo tocar de esta manera la tan ansiada campana. Un momentazo que sus padres jamás olvidarán, ya que el esfuerzo podemos decir que ha merecido la pena.

 

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