Postergados para el presente periodo estival para así garantizar la seguridad de los atletas, entrenadores y de todo el personal organizador, estos Juegos Olímpicos también serán recordados como los de la sacudida de la salud mental.
No sólo por la presión de conseguir medallas representando a los países, sino por la situación especial de la pandemia, en la que el estrés dilatado en el tiempo, el cansancio de este sobreesfuerzo y el confinamiento estricto han hecho a estos deportistas de élite.
La retirada de la gimnasta estadounidense Simone Biles para centrarse en su bienestar y la desafortunada reacción de Djokovic han puesto en evidencia todo lo que hay que mejorar para acabar con el estigma. Algo similar a lo que ocurrió en el parlamento español un diputado lanzaba un “¡vete al médico!” como un insulto.
Además de romper los esquemas de género, las imágenes virales de David Daley haciendo punto en las gradas del estadio olímpico son muestra de los pequeños avances en pro del bienestar mental, pues como dice en sus declaraciones.
”Una cosa que me ha mantenido cuerdo durante todo este proceso es mi amor por el tejido y el crochet y todo lo relacionado con la costura” escribía el nadador británico en su cuenta de Instagram; y agregando que se dedicó a este relajante pasatiempo durante del encierro por el virus Covid-19. «¡Tejer se ha convertido en mi forma de encontrar la calma, la atención plena y aliviar el estrés! ¡Me encanta!”, añadía.
El estreno del Surf como nueva disciplina deportiva, a propuesta del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos el surf debutó en Tokio, con otra historia de superación y con el cerebro como protagonista. El australiano Owen Wright conseguía su primera medalla tras la superación de un ictus. El surfista tuvo que aprender a caminar y surfear nuevamente hace cinco años y medio tras sufrir un ictus.
Otro caso de coraje. Michael Phelps posee 28 medallas en su haber pero quizá de la que se sienta más orgulloso es la de haber podido superar una dura depresión. En estos días en los que la salud mental ha sido tema en la información deportiva comentaba, también en sus redes sociales, que «obtener ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad».
El coraje de Wright, Bales y tantos otros deportistas son muestra de los mejores valores del espíritu olímpico. Un gran ejemplo para las personas que sufren de estrés, ansiedad, depresión o han sufrido un daño cerebral como el joven surfista australiano.
Todas estas historias olímpicas demuestran que con voluntad, apoyos y recursos, las medallas son resultado de ganancias y pérdidas. La medalla más valiosa es la de tener salud mental.






