La nevera, probablemente, sea el electrodoméstico más usado en la vivienda por la función tan esencial que tiene: mantener en buen estado los alimentos y otros productos que necesitan una determinada temperatura para no deteriorarse. Por ello, es de vital importancia mantener el refrigerador en buen estado y evitar que se estropee por las drásticas consecuencias que puede acarrear. De hecho, durante el apagón del suministro eléctrico que asoló España hace escasos días, los aparatos domésticos enchufados a la corriente fueron, sin duda, los que más sufrieron.
De esta manera, uno de las principales causas por los que se terminan rompiendo o estropeando los electrodomésticos es por un mal -o indebido- uso o por mero descuido. No obstante, no solo pasa con la nevera, sino también con el microondas o la lavadora. No somos conscientes de su utilidad hasta que se estropean y tenemos que cambiarlos. Además suelen ser caros por lo que supone un duro golpe para nuestra economía doméstica. Y uno de los motivos del deterioro de la nevera está relacionado con la acumulación de agua, algo que se puede solucionar pulsando un botón ‘secreto’.
Evitar la acumulación de agua en la nevera
Si al abrir la nevera nos percatamos de la presencia de agua en alguno de los cajones donde, por ejemplo, se almacena la verdura o la fruta, es una señal inequívoca de que el electrodoméstico necesita una limpieza a fondo. De hecho, al retirar los estantes se podrá observar un pequeño botón o agujero en la parte baja. Se trata del conducto de desagüe de la nevera.
Por tanto, atendiendo a los expertos, uno de los principales motivos de que se acumule agua en los cajones de la nevera es que los conductos de descongelación están obstruidos. Habitualmente, todo este exceso de agua, que es normal que se produzca, desaparece por el orificio hasta llegar a un recipiente situado en la parte trasera y que termina evaporándose. Por tanto, si el conducto está obstruido, ese agua se acumula en la parte baja de la nevera, pudiendo ocasionar daños.
Por tanto, para comenzar la limpieza de la nevera, primero hay que desconectar el frigorífico, sacar los alimentos y encontrar el orificio que suele estar detrás de todo. Después utilizar un elemento similar a un desatascador y asegurar bien que ya no está obstruido. En el caso que siga quedando sucio, se puede añadir un poco de agua tibia con detergente, que ayudará a solucionar el problema y recuperar la eficiencia del frigorífico.
Suciedad y mal olor
En el caso de la nevera, también, es muy importante mantener la temperatura de su interior entre 3 y 4 grados para el correcto mantenimiento de los productos que haya en su interior. Además, si este electrodoméstico, al igual que el resto, funciona correctamente, gastará menor energía, lo que se verá reflejado en la factura de la luz y en la economía familiar.
No obstante, las tareas de limpieza de la nevera se antojan como una tarea absolutamente primordial. Debido a que contiene una gran cantidad de alimentos de todo tipo, es normal que se acumulen olores y suciedad que a la larga puede resultar desagradable cada vez que se abra la puerta del frigorífico. Por ello, es recomendable realizar una limpieza profunda cada dos o tres semanas, sacando todos los alimentos y retirando los estantes de la nevera para fregarlos y quitarles los restos que se hayan podido formar.
En consecuencia, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomiendan que una de las acciones más pertinentes es desconectar primero el electrodoméstico de la luz para poder limpiarlo mejor y, posteriormente, comenzar con la limpieza para esquivar la suciedad y los malos olores en la nevera de tu casa.






