Isi -Isidora- Uribe es una persona con discapacidad. Ella cree que no es algo malo -por supuesto que no- pero sí es un concepto extendido dentro de la sociedad, «como si tuvieran miedo» de referirse a ella bajo ese concepto o definición. No deja de ser una característica más de su personalidad, como tantas otras en el resto de población.
Esta joven presenta un diagnóstico de discapacidad física debido a un «nacimiento prematuro de alto riesgo» que derivó en una parálisis cerebral y en una diplejia espástica «que me va a acompañar durante toda la vida» reconoce Isi. Precisamente, esa condición le afecta a la manera en la que se mueve, dotándole de un mecanismo de movimiento característico.
Sin embargo, esta condición no le ha quitado las ganas de ser activa y de luchar por sus derechos y por lo que ella considera que es justo. Igualmente, aboga por la teoría de que «la discapacidad no te define«, mencionando que «la discapacidad no está en la persona, sino en el entorno no preparado para la diversidad«.
Accesibilidad e inclusión de la discapacidad
Si algo define a Isi Uribe Silva es su entusiasmo por ser activista por la inclusión de las personas con discapacidad dentro de una sociedad que, bajo su percepción, todavía no tiene los mimbres para ser inclusiva con este colectivo. Ella, mientras tanto, sigue manifestando qué tipo de medidas, comportamientos y actitudes se deben fomentar para que ese sueño deje de ser utópico.
Para ello, Uribe menciona la diferencia que existe entre la inclusión y la accesibilidad, dos conceptos de vital importancia pero que no se han de pisar. Cada uno tiene su importancia y responsabilidad. De este modo, esta activista y divulgadora de la discapacidad estima que «la accesibilidad se ve en algo concreto».
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«Yo puedo moverme, entrar, disfrutar de un espacio», declara Isi mientras pasea por una pasarela adaptada para personas con discapacidad. Por ello, «el hacer espacios públicos para que todos puedan entrar y disfrutar es el primer paso» para cambiar la actitud del resto de la sociedad. Inclusión y accesibilidad son términos de un carácter universal; es decir, incluyen a todas las personas, sin diferencias.
De hecho, «sin accesibilidad» tampoco se podría hablar de inclusión. Cada una de ellas cumple con un determinado propósito social: «La accesibilidad elimina barreras, pero la inclusión nos permite participar«, insiste Uribe en una de sus publicaciones de redes sociales.
Discapacidad e inclusión, un binomio
Pese a la juventud de la que hace gala, Isidora Uribe sabe lo que es convivir con la discapacidad. Y sabe cómo ha sido convivir con discapacidad en épocas pasadas, donde este tipo de personas apenas podían salir a la calle para no exponerse a comentarios, miradas o comportamientos realmente inapropiados sobre su condición. Afortunadamente, la sociedad sí ha avanzado en ese sentido, aunque el camino siga siendo largo.
«Hubo un tiempo en que las personas con discapacidad ni siquiera podíamos salir de nuestras casas», expone Isi. Como consecuencia de esa fatal época pasada, este colectivo ha alzado la mano y el grito para insistir en cuales son sus derechos, «inherentes a nosotros» por el simple hecho de existir y estar en el mundo.
En ese escenario que cita Isidora, lo cierto es que «las cosas han ido cambiado, pero tenemos que seguir en este camino hasta que la discapacidad y la inclusión tengan un lugar real en nuestra sociedad». El objetivo es que sendos términos coincidan en una única idea, englobadas por una sociedad que abrace a este colectivo sin mayor miramiento. Con normalidad.
