Arranca enero y con él, la nueva forma de entender nuestros alimentos con el pan siempre presente. Porque si queremos tener una vida saludable, el pan debe estar dentro de nuestra jornada.
De forma histórica, el pan siempre ha simbolizado el mejor arma contra el hambre. Es un alimento universal que ha traspasado continentes, y en cada país se entiende y cocina de una forma especial.
Se ha encargado el pan de ser uno de los grandes exponentes de cualquier comida, por eso dejarlo fuera de nuestra dieta no tiene ningún sentido ni es recomendable.
Nuestro pan de cada día
Porque el pan nos ayuda a prevenir no sólo la desnutrición, sino también enfermedades no transmisibles y otros trastornos que podremos superar gracias a la buena alimentación.
Por contra, los hábitos alimentarios de hoy día han orillado muchas buenas costumbres como es el consumo del pan dentro de nuestras dietas.
No ayuda la amplia producción de alimentos procesados ni los cambios de los estilos de vida que no tienen el pan entre sus prioridades.
Estamos a merced de alimentos hipercalóricos, así como de grasas, azúcares libres y sal. Nos cuesta consumir de forma regular frutas, verduras y otro tipo de fibra dietética.
Por eso toca ponerse las pilas en ese sentido y trabajar para que tengamos esa dieta saludable que debemos cumplir para mantener un orden.
Un pan que acompaña
Monosílabo como casi él solo, el pan nos aporta un contenido calórico moderado, esto es, de 261 kcal por cada 100 gramos. Una cifra moderada, digamos.
Eso es, por supuesto, energía para nuestro cuerpo, pero no debemos descuidar ni mucho menos la cantidad que consumimos.
- El pan está elaborado con hidratos de carbono que aportan sólo 4 kcal/g, algo que ocurre de forma similar proteínas, mientras que hay otros macronutrientes que incluso duplican esas cifras.
- Las autoridades sanitarias avisan que el pan debe ser el centro de nuestra alimentación mediterránea y es más que aconsejable que lo usemos de compañía en almuerzos y cenas.
- También formando parte de nuestros desayunos y meriendas, con tostadas siempre con moderación.
- En ese sentido, no es necesario excederse en el tamaño justo de las raciones (una ración equivale a dos rebanadas o 40 gramos) y hay que vigilar con qué alimentos podemos acompañarlos.
La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recomienda que tengamos presentes de forma diaria en nuestra dieta pan y los cereales, especialmente integrales, al considerarlos “grandes aliados para una dieta sana, equilibrada y variada”.
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), subraya que un 50% de la energía diaria que consumimos debe proceder directamente hidratos de carbono, por lo que la SEEDO recomienda incluir este alimento en todas las comidas sin pasarnos demasiado.






