Trabajadoras de residencias: nos medicamos para los dolores y ansiedad

Mujer mayor con discapacidad en silla de ruedas junto a su asistente personal - ley dependencia
Mujer mayor en silla de ruedas junto a su asistente personal | Envato

“En residencias hay una elevada carga de trabajo y se ve en el consumo de fármacos”. Así se desprende de un estudio presentado por CCOO que alerta del elevado número de medicamentos que consumen las trabajadoras de la dependencia para paliar el dolor muscular que padecen.

La responsable de Salud Laboral y Empleo FSS-CCOO, Irene Álvarez, y el responsable de Salud Laboral de CCOO, José Rodríguez, han sido los encargados de trasladar este estudio –que recoge las conclusiones de nueve grupos de discusión y 24 entrevistas en profundidad realizadas en nueve ciudades españolas– en una rueda de prensa en la que también se ha presentado la jornada ‘Tus derechos, la mejor medicina’.

En total, en la Comunitat, alrededor de 15.000 personas se dedican al sector de la dependencia, de las que más del 90% son mujeres. Y los datos revelan otras cifra “importante”, ha comentado Rodríguez: las trabajadoras de residencias de mayores se ven obligadas, en muchas ocasiones, a un elevado consumo de fármacos y psicofármacos para paliar dolores musculares y rebajar el nivel de ansiedad.

Este consumo deriva, en “demasiadas” ocasiones, en adicciones que tienen origen laboral. En cuanto a las formas de consumo, los resultados del estudio revelan que se trata de un ‘policonsumo’, ya que unos medicamentos les llevan a tomar otros para paliar los efectos de los primeros.

Destacan los analgésicos o antiinflamatorios y los relajantes para aliviar el dolor muscular, muchas veces sin ser recetados por un profesional. Luego surgen los ansiolíticos para tratar el estrés y la ansiedad y, además, muchos de estos fármacos implican la utilización de otros como por ejemplo protectores gástricos para paliar los efectos secundarios de los anteriores.

Rodríguez ha puesto un ejemplo práctico: “En las residencias existe una gran presión de tiempos. Así, hay que levantar a 11 personas porque a las 9 horas tienen que estar desayunando. Esto genera estrés, ansiedad y hasta alteraciones del sueño. A veces se genera un problema que acaba en depresión. Este es el circuito en el que nos hemos encontrado”, ha puntualizado.

Así, Rodríguez ha insistido en que existen dos “problemas” fundamentales que agravan el estado de salud de estas trabajadoras: el primero, las cargas de trabajo por los ajustes de plantillas; el segundo, la presión de los tiempos.

NI ELEMENTOS ERGONÓMICOS NI ARQUITECTÓNICOS

Álvarez ha recordado que las trabajadoras de residencias tratan con personas con altos índices de dependencia y “no hay elementos ergonómicos ni arquitectónicos para evitar lesiones musculares”. Tampoco hay inversión en prevención de riesgos laborales, ha lamentado, y ha agregado que existe una exposición a productos medioambientales y tóxicos.

Para hacer frente a esta situación, desde CCOO proponen una “más y mejor prevención”, ha dicho. “Es un trabajo con una alta exigencia física y mental, por lo que deberían existir evaluaciones de riesgo, ergonómicas y también de carácter psicosocial”, ha dicho.

En resumen, Álvarez ha reclamado: “sensibilización, luchar por unos ratios adecuados y evaluación de riesgos y cargas de trabajo”. “Los fármacos –ha agregado– son un remedio que no tratan el origen del problema. Hay que atajarlo desde otras perspectivas”, ha abogado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *