Personas con discapacidad ven su estado de salud como regular o insatisfactorio

De izq a dcha: director general de Servimedia, José Manuel González Huesa; director de Comunicación y Negocio de DKV, Miguel García; María Pilar Díaz; secretario de Organización de Cocemfe, Daniel-Aníbal García de Diego; y David Camps - DKV
De izq a dcha: director general de Servimedia, José Manuel González Huesa; director de Comunicación y Negocio de DKV, Miguel García; María Pilar Díaz; secretario de Organización de Cocemfe, Daniel-Aníbal García de Diego; y David Camps - DKV

El 63,1 por ciento de las personas con discapacidad consideran que su estado de salud es regular, insatisfactorio o muy insatisfactorio, mientras que el 34,3 por ciento cree que es correcto y solo el 2,8 muy satisfactorio, según un realizado por la aseguradora DKV a través de 400 encuestas ‘on line’ a personas con discapacidad de 15 a 65 años y nueve entrevistas exploratorias.

El 74 por ciento de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno, según la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2017. Sin embargo, en el caso de las personas con discapacidad, este dato se reduce hasta el 37 por ciento. «Ese desequilibrio se debe a una serie de factores, como las barreras a las que se enfrentan las personas con discapacidad», ha comentado la doctora María Pilar Díaz, experta en discapacidad y profesora de la Universidad de Barcelona (UB).

En la encuesta de DKV, el 75,6 por ciento reconoce tener algún hábito negativo como abusar del alcohol (16,8%), automedicarse (27,8%), o hacer sobreesfuerzos (28%). El 39 por ciento asegura que no descansa bien por la noche y el 36,5 por ciento son sedentarios o tienen un bajo nivel de actividad física. Entre estas cifras, destaca que el 28,8 por ciento de las personas con discapacidad fuma, frente al 23 por ciento de la población general española.

Sobre las barreras que se encuentran a la hora de cuidar de salud, el 34,1 por ciento refiere que no se lo puede permitir económicamente. El dato va en consonancia con la «importante brecha salarial» que sufren las personas con discapacidad, tal y como ha denunciado el responsable de Innovación Social de DKV, David Camps. El 65,5 por ciento alega conceptos de falta de motivación para mejorar su salud.

El estudio también rompe con algunos de los estereotipos que persisten en la sociedad sobre las personas con discapacidad. Por ejemplo, el 65,3 por ciento señala que acude las mismas veces o menos al médico tras haber sido reconocido un grado de discapacidad, frente al 30,3 por ciento que acude más a ver a su doctor. «Se evidencia que la discapacidad no es enfermedad, hay que desmontar este estereotipo», ha insistido Camps.

Además, siete de cada diez se sienten indiferentes, regular o mal respecto a su discapacidad. En este contexto, apenas uno de cada cuatro encuestados mantiene la misma vida social que antes de tener una discapacidad. Argumentan razones como que no les apetece socializar (56,4%), que salir les causa ansiedad o estrés (34,3%), o que les supone demasiado esfuerzo prepararse para ir a la calle (36%). El 19,2 por ciento lamenta que existen razones relacionadas con la accesibilidad, y siete de cada diez sienten desmotivación y ansiedad sobre su vida social.

TENER TRABAJO MEJORA SU SALUD Y VIDA SOCIAL

El 64,7 por ciento de los encuestados ha trabajado desde el reconocimiento de su discapacidad, aunque el 49 por ciento necesita más de dos años para encontrar un empleo. El 17 por ciento asegura que han buscado empleo pero han sufrido discriminación debido a su discapacidad. El 27,6 por ciento revela que, en cualquier caso, las condiciones laborales del puesto encontrado «no eran compatibles» con sus necesidades de salud.

Sobre la importancia de trabajar en las personas con discapacidad, David Camps ha resaltado que tener un trabajo «mejora su salud y también su percepción de salud». «El 47 por ciento de las personas con discapacidad que trabaja califica su salud de satisfactoria, frente al 25 por ciento en aquellos sin empleo. Hay una correlación absoluta», ha explicado al respecto el responsable de Innovación Social de DKV.

Pese a estos datos, dos de cada tres no quieren trabajar, según ha esgrimido la doctora María Pilar Díaz, quien ha insistido en que estas personas con discapacidad son, además, las más sedentarias y las más indiferentes a su discapacidad. Ante el rechazo que muestran a encontrar un empleo, ya sea por algún tipo de limitación física o emocional, la experta ha animado a estas personas a «suplir el trabajo con otras actividades», con el objetivo de que socializen, lo que mejora todos los resultados en salud.

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