El tremendo testimonio de un médico tras 24 horas de guardia: «Ya no soy médico, soy un peligro»

El médico Ángel López durante un momento de la guardia

Pese a los numerosos estudios que afirman del peligro que tiene en los médicos trabajar en guardias de 24 horas, dado que el rendimiento de los profesionales puede reducirse casi una cuarta parte después de tantas horas de jornada laboral sin descanso, son parte habitual de la rutina profesional de los médicos, y que además, consta de carácter obligatorio.

Por ello, son cada vez más profesionales sanitarios los que se suman a levantar la voz contra la precariedad que sufren durante las guardias, tal y como lo ha hecho Ángel López Herranz, un médico de cabecera rural, que se ha grabado como es un día suyo de guardia de 24 horas.

La guardia suele comenzar a las nueve de la mañana. “Cubrimos tres pueblos y la carretera nacional. Atiende un sólo médico, tanto en el centro como en domicilios”, explica López, que asegura que a veces es «complicado» pero lo llevan bien «porque estamos acostumbrados».

“La atención directa a los pacientes, tanto de accidentes de tráfico, infartos, ictus, politraumas, somos nosotros la que la realizamos”, son algunas de las pericias a las que se enfrentan normalmente durante las guardias, señalando que el 061 no opera en el punto donde se encuentra, salvo que sea un suceso de extrema necesidad.

Durante el vídeo, Ángel recibe a media mañana una emergencia de prioridad uno para acudir en Ambulancia hasta Écija (Sevilla), a 20 kilómetros del lugar donde se encuentra. Tras llegar, señala que “han desactivado la prioridad 1 porque, claro, tardamos 20/25 minutos en llegar” y, por eso, “han activado a al equipo de Écija”.

A eso de las ocho de la tarde, López vuelve a grabarse, asegurando que el día ha estado más o menos tranquilo por la cantidad de bodas que se están celebrando ese día, por lo que «la gente está relajada, pero no paran de venir pacientes, pero aquí estamos, acostumbrados a estas batallas de 24 horas».

A media noche, López vuelve a grabar con la misma sonrisa con la que comenzó el día, eso sí, después de haber estado hablando con su esposa y sus «niños» a los que les ha contado como ha ido el día. Llegada la madrugada y con ella nuevos sucesos. «Sigue llegando gente a las dos de la mañana. Una persona se ha caído y tiene una herida. Estoy muy cansado ya, pero vamos a intentar trabajar un poquito mientras nos dejan”, cuenta Ángel.

“Son las cinco menos cuarto, hemos venido a un pueblo que tenemos asignado para un problema de retención urinaria. Hemos dormido poco y no hay turno de guardia. A esta hora ya no soy médico, ya soy un peligro”, reconoce el médico.

Ya el reloj marcan casi las cinco y media, y con él vendrán los primeros rayos de sol que comenzarán a marcar el final de la guardia. “Continuamos viendo gente. A estas horas estoy bastante cansado y la mente no funciona bien del todo, ni el cuerpo. No lo recomiendo”, zanja en su última.

Tras más de 24 horas fuera de su hogar, Ángel por fin llega a su casa, donde espera «dormir unas horitas, si acaso» porque se tiene que levantar pronto para ir a ver a sus padres, para terminar el vídeo con contundente mensaje: “Las guardias no son recomendables y maratonianas. Por eso, deben desaparecer”.

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