El empleo de calidad, uno de los grandes escoyos de las personas con discapacidad

El Gobierno oferta 120 plazas de promoción interna para trabajadores con discapacidad Intelectual

La discapacidad  sigue siendo a día un obstáculo a la hora de encontrar trabajo y, cuando se encuentra, una supone una barrera para alcanzar un puesto con grandes responsabilidades.

El empleo supone uno de los ejes para tener mayor autonomía e independencia. Esto, les hace sentirse como los demás y no sentirse desplazados por tener una discapacidad.

Es cierto que, en los últimos años, el progreso en este ámbito ha sido enorme, pero su ritmo es demasiado lento. Una muestra de ello es la dificultad que hoy en día se sigue dando a la hora de encontrar un puesto de trabajo estable.

Uno de los factores más presentes es la precariedad en el trabajo: «Ahora tenemos más ofertas de empleo, pero suelen ser de pocas horas, con contratos muy cortos en el tiempo y por obra y servicio», explica Yolanda Sancho, responsable de empresas de Inserta Empleo en Castilla-La Mancha, la entidad de recursos humanos de la ONCE a la Tribuna de Albacete.

Grandes diferencias dependiendo del tipo de discapacidad

Pero esto no acaba aquí, ya que también existen grandes diferencias dependiendo del tipo de discapacidad que se tenga. Por ejemplo, según el Informe de Mercado de las Personas con Discapacidad de 2018, elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe), casi el 50% de los 4.283 empleados que se encontraban contratados a finales de año en Albacete eran personas con discapacidad física.

Esto supone un gran contraste respecto al poco más de 10% trabajadores con discapacidad psíquica, el 10% con discapacidad sensorial y tan solo 10 trabajadores con discapacidad en el lenguaje, lo que no supone ni el 0,23% de los trabajadores.

Del resto de trabajadores 1.416, son personas con discapacidad no declarada. «El empleo avanza en el colectivo de las personas con discapacidad , pero todavía queda mucho camino por recorrer» comenta Rosario María Felipe, responsable de Empleo de la Fundación Asla.

Rosario ha querido subrayar que la mayor discapacidad se produce en los trabajadores con discapacidad intelectual porque «requiere de apoyos y el empresario suele tener mucho miedo a que el empleado no cumpla con sus funciones, cree que la persona con discapacidad intelectual es infantil y que no va a cumplir con las ratios ni niveles de otros compañeros»

Yolanda Sancho ha querido matizar el resultado de los datos ya que «la física es la más abundante y la sensorial registra una población muy baja, por lo que es normal que las personas con discapacidad sensorial que están trabajando sean muchas menos».

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