Cómo nuestras defensas luchan a diario contra el cáncer Uno de los principales problemas que conlleva el cáncer, a juicio de un investigador, es que las nuevas células van perdiendo sus funciones originales

Una mujer que lucha contra el cáncer
Una mujer que lucha contra el cáncer

El cáncer es un rompevidas. Son pocas las personas, diría que contadas con los dedos de las manos, las que no tienen a alguien a su alrededor que tenga cáncer.

En realidad el cáncer no es una enfermedad, sino un conjunto de enfermedades que se parecen un poco entre sí. En el Día Mundial contra el Cáncer, 4 de febrero, aprovechamos para explicarte qué es y cómo luchamos contra él.

El nombre de ‘cáncer’, aunque luego se le ponga el apellido de ‘pulmón’ o ‘cerebro’ o ‘hígado’ por ejemplo, se mantiene por una razón: ocurre un proceso similar en todos los casos.

Pero para poder entender mejor en qué consiste el cáncer y cómo nuestro cuerpo intenta luchar contra él, hay que partir de la idea de que los órganos están formados por células, cuyo correcto funcionamiento es esencial para la vida.

“Cuando decimos que un paciente tiene cáncer de cerebro aludimos a un aumento descontrolado de las células que forman ese órgano”, según afirma en una entrevista con Infosalus el inmunólogo y director del Instituto de Investigaciones Sanitarias del Hospital de La Paz de Madrid, Eduardo López-Collazo.

“Todo cáncer es un tumor, pero no al revés”

Con motivo de la publicación de su libro, ‘¿Qué es el cáncer?’ (Oberon), el también físico nuclear precisa a su vez que ‘tumor’ se llama a ese proceso de incremento desmedido de las células. “Todo cáncer es un tumor, pero no al revés”, advierte este experto.

Ahora bien, uno de los principales problemas que conlleva el cáncer, a juicio del científico, no es sólo ese crecimiento descontrolado de las células, sino que las nuevas células van perdiendo sus funciones originales.

De esta forma, el órgano va dejando a un lado sus funciones y la vida del paciente peligra. Por ejemplo, dice que en el páncreas las células dejan de crear insulina, o en el cerebro abandonan su actividad de control sobre los demás órganos del cuerpo.

Una lucha a diario

Eso sí, López-Collazo celebra que el cuerpo lucha a diario contra estas mutaciones que sufren las células gracias a un “cortafuegos natural”. Nuestro cuerpo dispone para ello del sistema inmunológico, para luchar contra el cáncer.

“La naturaleza ha generado una gran cantidad de procesos de control para buscar y detectar la presencia de células descarriladas. Cuando funcionan como es debido los inicios de un tumor son eliminados. Entonces, se genera una nueva especie de memoria de lo ocurrido, para que en el futuro no vuelva a suceder”, relata el especialista.

Así, la naturaleza ha creado “inspecciones” para que esto no ocurra y no aparezca el cáncer. Cuando la propia célula descontrola su crecimiento y comienza a dividirse se activa una orden de suicidio.

“A aquellas células que se saltan la norma se las obliga a morir dentro de un proceso que se conoce como ‘apoptosis’. Sin embargo, en ocasiones la regla se salta y la apoptosis no ocurre, el crecimiento deja de estar controlado y empiezan los problemas. No obstante, aún existe una solución y se llama ‘defensa'”, remarca el director del IdiPaz de Madrid.

Nuestro cuerpo, vigilado por ‘antidisturbios’ celulares

En concreto, nuestro cuerpo está vigilado por un sistema de ‘antidisturbios’ celulares (Sistema inmunológico) que llamamos ‘defensas’. También son células y se encargan de eliminar todo ente raro que aparezca en nuestro cuerpo fruto de un crecimiento incontrolado, según continúa.

Pero a veces, debido a un cúmulo de factores no del todo conocidos, los controles fallan. Por eso, la aparición de uno u otro tipo de cáncer responde a un fallo de nuestras defensas.

“El cáncer ocurre porque hay una mutación por un motivo u otro, de algo que se heredó o algo que lo propició, como el alcohol, las radiaciones ionizantes, o el humo de tabaco por ejemplo”, advierte el especialista.

Con ello, insiste en que hay una célula que empieza a proliferar sin control. Si ese crecimiento lo hace en un sitio determinado, éste deja de tener esas funciones. En los prolegómenos de ese proceso el sistema inmunológico debe detectarlo y matarlo.

“Eso pasa constantemente en nuestro cuerpo con éxito pero llega un momento en algunas personas en las que en la interacción de la célula tumoral con la célula del sistema inmunológico, la tumoral corrompe a la inumnológica, y hace que deje de actuar contra ella, manda señales equívocas y se queda exhausta, no hace nada”, explica.

De esta manera los tumores empiezan por la influencia de una serie de factores de riesgo antes mencionados, o bien hereditarios, o ambos. Después quien permite ese fallo es el sistema inmunológico, que actúa a favor del tumor.

“En la teoría que se maneja sobre qué es metástasis, ésta se explica en que ambas células (tumorales y las defensivas del sistema inmunológico) se hibridan creando un caballo de troya con la información tumoral dentro que va a otro sitio”, añade el científico de origen cubano.

Cuando un tumor crece, los ‘antidisturbios’ intentan eliminarlo

En un primer momento indica que, cuando un tumor comienza a crecer, los ‘antidisturbios’ locales, es decir, las células del sistema inmunológico cercanas intentan eliminarlo empleando una batería de sustancias tóxicas que matan con poco poder discriminatorio al cáncer.

En este proceso, el experto señala que también se generan otros compuestos químicos que sirven de señales a las defensas ubicadas en la circulación sanguínea. “Se genera como un camino de migas que indica el sitio donde se ha producido el desastre”, recuerda López-Collazo.

De esta manera, desde el torrente circulatorio, arterias y venas, otras células de defensa viajan hacia el órgano donde está creciendo el tumor, ya que han sido alertadas por las señales provenientes del sitio afectado. “La llegada de refuerzos agudiza la lucha. Al principio actúan las defensas poco específicas, aquellas que tratan de destruir sin distinción”, añade.

“Durante el proceso se va aprendiendo sobre el cáncer que hay que abatir, luego aparece un ejército algo más elegante provisto de una estrategia refinada que, ayudado por la información recaba en la primera oleada defensiva, establece una estrategia más específica y eficaz”, relata el inmunólogo.

En concreto, los ‘antidisturbios’ de los primeros momentos se llaman ‘neutrófilos’, ‘monocitos’ y ‘natural killers’; mientras que la ‘guardia especializada’ son los ‘linfocitos’. De esta manera, pasados los primeros momentos de batalla campal hay dos escenarios posibles: el enemigo ha sido eliminado o la batalla ha de continuar contra el cáncer.

“En el segundo, el tumor intenta reeducar a las células del sistema inmunológico para que dejen de ser sus enemigas y atraerlas a su bando. Mientras tanto, las defensas van generando estrategias, cada vez más depuradas, para frenar el progreso de la masa tumoral“, sentencia.

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